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Miércoles, 11 Enero 2017 13:30

El ejemplo de Maidán…

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Víctor Hugo Hernández Cedillo. Tras unos días de no tan merecidas vacaciones, la mayoría de los mexicanos hemos vuelto a las labores cotidianas. Se ha dejado de escuchar el tema del gasolinazo, aquel que durante el periodo vacacional de invierno,

estuvo de moda por todos los saqueos y las manifestaciones generadas en nuestro país. Hoy todo vuelve a la normalidad, parece que el pánico queda en el olvido. Nuevamente los gobernantes se quedan sordos cuando los gobernados hacen notar su voz. Este suceso que movió y molestó a gran parte de la sociedad, era el motivo principal de hartazgo para generar un cambio. México a lo largo de su historia, se ha construido con base a Movimientos Sociales y Revoluciones. Pero nuevamente todo queda en un simple “ya pasó”. La marcha del sábado en el Ángel de la Independencia, sólo deja ver una vez más que en los Estados Unidos Mexicanos, no estamos unidos los mexicanos.

En Europa, los problemas sociales no están lejos de nuestra realidad, la diferencia es que allá si se manifiestan todos, además tienen en común una meta. Por ejemplo, Ucrania tiene El Maidán, que es la plaza de la Independencia situada en el centro de Kiev, la cual es muy parecida a la columna de Independencia que tenemos en la avenida Reforma de la Ciudad de México, sólo que ahí si la usan como punto de reunión para lograr algo que beneficia y en el  que participan todos.
 
En el crudo invierno del año 2013-2014, los estudiantes ucranianos salieron a protestar en la plaza de la Independencia de Kiev, a ellos se unieron varios sectores de la población entre universitarios, obreros, profesionales, representantes de diversas iglesias y demás personas descontentas con el régimen de Yanukovich, los partidos políticos llegaron después. Fue durante 93 días, en que los Ucranianos se levantaron contra su presidente, Viktor Yanukovych, ante una crisis de múltiples dimensiones (políticas, económicas y culturales), que cargaban desde hace años, pero que afloró a partir del 21 de noviembre, cuando el entonces primer ministro de Ucrania, Mikola Azárov, anunció que su país no iba a firmar el acuerdo de Asociación con la Unión Europea, la problemática llegó a tal grado de convocar a casi un millón de manifestantes, hasta alcanzar el rango de una verdadera revuelta contra Yanukovych, quien terminó siendo expulsado del poder, gracias al pueblo unido.

Sobre una “base de operaciones”, la cual fue la plaza Maidán, se logró la manifestación ucraniana de inconformismo más sentida en el mundo contemporáneo. Un inconformismo que se puso a prueba cuando el gobierno suspendió la firma del Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea. Las personas caídas y las que sobrevivieron son héroes aunque sea por muy poco tiempo, pusieron su vida en riesgo por una causa común, pasaron noches insomnes bajo temperaturas extremas, luchando cuerpo a cuerpo contra la policía. El periodo más duro fue desde mediados de diciembre a mediados de enero cuando se puso a prueba la resistencia de los manifestantes, que en gran parte abandonaron a su familia y sus ocupaciones, de provincias sobrevivieron y durmieron en el suelo por 3 meses, manteniéndose unidos y luchando por una causa social. Los Ucranianos durante ese lapso de Revolución actual, no se decían: “Ya pónganse a trabajar”, “el cambio está en uno”, “que se quejan, el gobierno siempre gana”. Ellos pusieron el gran ejemplo de que se puede derrocar a los actuales mandatarios. “Que un pueblo unido, jamás será vencido”, esa frase que se usa tanto en nuestro país, pero que allá no sólo quedó en consignas, sino que la llevaron a cabo.

Aquí en México, a lo mucho logramos reunirnos en un día, sólo un par de horas, y únicamente para marchar ante algo que nos perjudica a todos como lo es el gasolinazo o las nuevas reformas. Más allá de tener un parecido entre Ucrania y México por lo que representa el símbolo de Independencia como punto de reunión, ellos siguieron con el modelo tradicional revolucionario para lograr un objetivo. En México el modelo de Revolución ha sido sustituido: en lugar de la radicalización, la violencia y las armas, ahora recurrimos a protestas pacíficas de masas seguidas de una transición negociada. En los últimos tiempos, el modelo ha sido demasiado pisoteado, ignorado y hasta menospreciado. Europa quizá puede volver a demostrar que, a veces, somos capaces de aprender de la historia, pero nosotros deberíamos demostrar que podemos aprender y seguir el ejemplo de Maidán…

¡Feliz 2017!


Twitter: @Vichhc

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